Reseña | "Forevergreen" de Nathan Engelhardt y Jeremy Spears

FOREVERGREEN


SINOPSIS

Un osezno huérfano encuentra un hogar en un árbol perenne, hasta que su hambre de basura lo lleva al peligro.


RESEÑA

Es una verdad bien sabida que, para que muchos estemos donde estamos, se necesitó de alguien que nos sostuviera cuando nosotros no sabíamos hacerlo. No hablo necesariamente de padres biológicos, sino de figuras que aparecen en nuestra vida con una paciencia que no entendemos en su momento; quienes nos dieron un lugar, un ritmo, una forma de estar en el mundo sin pedir nada a cambio. Personas que, de alguna manera inexplicable, decidieron cuidarnos como si se tratara de una vocación anónima.

Y nosotros, tarde o temprano, nos alejamos. A veces es un alejamiento lento, una llamada que no devolvemos, o una visita que postergamos. Empezamos a construir una vida con la urgencia de quien está convencido que la independencia exige algún tipo de ruptura; nos convencemos de que crecer implica soltarnos de quienes nos sostuvieron, como si la gratitud equivaliera a dependencia. Y así, poco a poco, dejamos atrás el espacio donde alguna vez fuimos incondicionalmente aceptados.



Forevergreen, el cortometraje animado de Nathan Engelhardt y Jeremy Spears, explora esta idea y muchas más, pero se toma su tiempo. No intenta impresionar de inmediato ni seducir con grandilocuencia. Empieza en silencio, con un oso pequeño perdido en un bosque frío, y lo único que realmente ofrece al espectador es una sensación de intemperie.

La historia pareciera sencilla: un oso huérfano encuentra refugio en un árbol que lo adopta y lo cuida. Pero el cortometraje no se conforma con la ternura básica de esa premisa; lo que le interesa es lo que viene después: el desgaste del afecto, la fragilidad del vínculo cuando el tiempo introduce distancia, tentación, egoísmo... Forevergreen no romantiza el amor, sino que lo observa con admiración y cansancio, como si supiera que sostener a alguien implica aceptar que ese alguien también puede fallarnos.

Como es el caso con muchos grandes proyectos animados, lo más notable en Forevergreen es que todo esto ocurre sin una sola línea de diálogo. La ausencia de palabras no se siente como una decisión simplemente estética, sino como una necesidad. El film entiende que ciertos gestos, como el cuidado, la paciencia e inclusive la decepción no necesitan ser explicados. Basta con ver cómo un personaje se acerca o se aleja, cómo se busca la cercanía o se anhela la distancia.



Uno de sus logros es la manera en que su estética se convierte en discurso: la textura de madera tallada que define a los personajes y al entorno no es un mero capricho visual; cada superficie parece portar las huellas de su propia creación: vetas, imperfecciones, marcas de herramientas invisibles. Hay una coherencia profunda entre la estética "amaderada" del cortometraje y su tema central: la madera conserva las marcas del tiempo; no se regenera como la carne. De algún modo, el cortometraje pareciera sugerir que los vínculos funcionan igual: cada gesto deja huella, cada error permanece; y aún así, la relación entre el oso y el árbol insiste en continuar, como si el perdón fuera un proceso largo, repetitivo y a veces agotador.

La decisión de simular la cualidad artesanal del stop-motion dentro de un entorno completamente digital produce una paradoja fascinante: la tecnología más precisa se pone al servicio de la imperfección. El resultado es una animación que parece latir, como si cada fotograma hubiera sido tallado de nuevo. Esta vibración constante otorga al cortometraje una sensación de fragilidad que contrasta con la solidez de sus materiales: todo parece permanente y, al mismo tiempo, susceptible de quebrarse.

En su dimensión alegórica, Forevergreen es transparente. Habla de gracia, de redención, de la posibilidad de amar incluso cuando el otro no lo merece. Esta propuesta temática podría haber derivado fácilmente en un ejercicio moralizante. Sin embargo, el cortometraje evita ese riesgo gracias a una sensibilidad que privilegia la experiencia sobre el mensaje: no hay explicaciones, sólo consecuencias; no hay discursos, sólo miradas y distancias. La alegoría está presente, pero nunca se impone: se insinúa, se filtra, se deja entrever en la manera en que los personajes ocupan el espacio y en la forma en que la naturaleza responde a sus decisiones.



Al final, lo que permanece no es la técnica ni la ambición temática, sino una sensación persistente de melancolía. Forevergreen no intenta dejar al espectador devastado ni eufórico, sino reflexionando... sobre el cuidado... sobre la lealtad... Sobre cuánto puede resistir una relación antes de quebrarse. Y, sobre todo, sobre la extraña idea de que amar a alguien puede significar seguir ahí incluso cuando no hay garantía de reciprocidad.

Es un cortometraje pequeño en duración, pero no en alcance. No busca ser universal a la fuerza; simplemente se concentra en una verdad emocional muy específica y la trabaja con paciencia. Reconstruir una relación que uno mismo dañó es un acto extraño. No se trata de volver al punto de origen, sino de aceptar que el vínculo puede renacer de otra forma. Más consciente. Más frágil. Tal vez más honesto. Hay una humildad particular en ese proceso: reconocer que fuimos nosotros quienes nos alejamos, quienes no supimos valorar, quienes entendimos demasiado tarde. Y aun así, presentarnos. Intentar. Esperar que algo del amor original siga vivo.

Tal vez crecer consista precisamente en eso: en comprender, finalmente, el valor de ese amor. Y en regresar —como podamos, cuando podamos— con una conciencia distinta. No para recuperar lo que fue, sino para honrarlo. Para cuidarlo ahora con la delicadeza que antes no supimos tener.


EQUIPO

Written and Directed by Nathan Engelhardt and Jeremy Spears

Produced by Steph Gortz and Jennifer Gandrup Sackheim

Visual Effects Supervisor - Gregory Smith

Lead Editor - Jeff Draheim

Associate Editor - Brian Millman

Production Designer - Jeremy Spears

Associate Production Designer - Gregory Culp

Visual Development Artist Lead - Paul Felix

Music by Josh Garrels and Isaac Wardell

Supervising Sound Editor - Blake Collins

Post Production Producer - Bérénice Robinson

Director of Cinematography Lighting - Gregory Culp

Lighting Supervisor - Stephen Null

Director of Cinematohgraphy Layout - Scott Beattie

Layout Final Supervisors - Todd Laplante and Michael Talarico

Technical Supervisor - Rebecca Vallera-Thompson

Associate Technical Supervisor - Isadora Sanna

Head of Animation - Wayne Unten

Head of Effects Animation - Kee Nam Suong

Animation Supervisor - Graham Silva

Effects Artist Lead - Christopher Carignan

Animation Lead - Brendan Gottlieb

Head of Technical Animation - Andrew Taylor Jennings

Character and Environment Modeling Supervisor - Virgilio John Aquino

Character and Environment Look Supervisor - Colin Eckart

Character Look Lead - Rich Fallat

Character Rigging Supervisor - Michael Anthony Navarro

Visual Effects Supervisor for Pre-Production - Steve Goldberg